Hoy leo en El País una más entre las historias de horror de la reputación online: divorcios. Personas que canalizan el estrés que suponen estos procesos hacia la publicación de blogs con detalles personales y una gran difusión pública.
Es el caso de una divorciada de Manhattan, Laurie, que publica desde 2006 en DivorcingDaze conversaciones con una amiga sobre detalles escabrosos de su separación, infidelidides y reproches varios. Este blog recibe unas 10.000 visitas mensuales y aunque no menciona el nombre de su ex-marido, otros si hacen lo mismo con sus ex-parejas.
Tu reputación la construyen otros
Frente a esta situación los terceros tienen poco que hacer: en el caso improbable de que logren hacer retirar el blog por vía judicial, lo que dependerá de la gravedad de los comentarios vertidos y la legislación según el caso, si la historia se ha difundido las alusiones estarán dispersas e incontroladas.
Mary Madden (sigue el artículo), una investigadora de Pew Project, acierta cuando señala que “el impacto a largo plazo de la información que permanece en Internet todavía no se ha hecho sentir del todo”. Estas menciones negativas que hoy se publican no desaparecerán sino que van tomando notoriedad con el tiempo y con las menciones que reciban en forma de link de terceros usuarios. Más adelante, cuando alguien utilice un buscador para ‘investigar’ sobre su nuevo vecino, empleado o amigo, se encontrará con estos datos anticuados y quizás irrelevantes.
De ahí la importancia de comprender el impacto del user-generated content.
Si te ha gustado este post, puedes suscribirte a Collabtopia
